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Competencias digitales o competencias clave ¿Cuál es la diferencia?

No es una opción. Adquirir competencias digitales es un objetivo a nivel mundial que llega con la economía digital y su efecto directo en la sociedad.

Haz una simple búsqueda en tu navegador y escribe ‘in: competencias digitales’. Verás que hay muchísima información al respecto  por parte de muchos organismos internacionales, agendas nacionales e internacionales e incluso forma parte de las estrategias de los estados. Las preguntas son: ¿Por qué está todo el mundo tan interesado en este asunto? ¿cuándo surgió este término? ¿Por qué forma parte de las políticas de los estados? ¿Qué relación  directa tiene con la empleabilidad y los cambios que supone la transformación digital en nuestras sociedades? ¿Qué marcos regulatorios existen a nivel europeo e internacional sobre competencias digitales?

Competencias digitales: el término aparece oficialmente en 2006

El concepto de competencia digital aparece en 2006, en el anexo Competencias clave para el aprendizaje permanente – Un marco europeo, que formaba parte de la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de diciembre de 2006 (2006/962/CE). En ese documento se hacía mención a la necesidad de  mejorar las aptitudes y competencias clave de todos los ciudadanos  de forma constante (aprendizaje permanente)  a lo largo de su vida  para su realización personal,inclusión social, ciudadanía activa y empleabilidad en nuestra sociedad basada en el conocimiento.

La competencia digital aparecía en ese documento como una de las 8 competencias clave que deberían adquirir los ciudadanos para un mundo laboral que ya se vislumbraba que iba a cambiar profundamente. Estas 8 competencias eran:

1. Comunicación en la lengua materna
2. Comunicación en lenguas extranjeras
3. Competencias matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
4. Competencia digital
5. Aprender a aprender
6. Competencias sociales y cívicas
7. Sentido de la iniciativa y espíritu de empresa.
8. Conciencia y expresión culturales

En el mismo documento se definen a estas competencias clave como aquellos conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto. Es decir, que si el contexto evoluciona, esas competencias deben ser reforzadas de forma continua. Y, según el mismo documento,  todas ellas se complementan y relacionan entre sí porque, todas, mantienen relación con  las siguientes capacidades: pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de iniciativa, la resolución de problemas, la evolución del riesgo, la toma de decisiones y la gestión constructiva de los sentimientos. 

Como hay otro post dedicado al concepto de ‘aprendizaje permanente’ y ‘sociedad del conocimiento’ en el blog,  en los que vuelvo a hacer mención a estas competencias clave en profundidad, vamos a continuar con la competencia 4 (competencia digital), que es la que nos interesa ahora.

En 2018 se actualizan las competencias clave y se amplía el concepto de competencia digital

En 2018, el Parlamento Europeo y el Consejo hicieron una revisión de las competencias clave y el concepto de competencia digital (te lo explico en profundidad en el artículo ¿Conoces el marco de referencia Europeo de las competencias clave?) y estas 8 competencias se actualizaron y pasaron a llamarse así: 

1. Competencia en lectoescritura
2. Competencia multilingüe
3. Competencias matemática y competencias básicas en ciencia, tecnología e ingeniería
4. Competencia digital
5. Competencia personal, social y de aprender a aprender
6. Competencia ciudadana
7. Competencia emprendedora
8. Competencia en conciencia y expresión culturales
Como hay otro post dedicado al concepto de ‘aprendizaje permanente’ y  su relación con la LOMLOE en el blog,  en los que vuelvo a hacer mención a estas competencias clave en profundidad, vamos a continuar con la competencia 4 (competencia digital), que es la que nos interesa ahora.

Competencia clave número 4: la competencia digital

En 2006, todavía no se hablaba de otras tecnologías que han aparecido y que son más actuales que nunca. No sabíamos todavía lo que era Chat GPT, Alexia o blockchain. Tampoco estaban claros para todos términos como Big data, machine Learning o Cloud computan. Es por esto, por lo que, en 2006,  la definición de ‘competencia digital’ fijada por la Comisión Europea en este documento quedaba limitada al uso correcto de las tecnologías de la sociedad de la información, de esta manera:

La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia TIC: El uso del ordenador para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de internet.

La definición quedaba muy corta y lo suficientemente ambigua como para que existiera poco consenso entre estados miembros y ciudadanos en lo que implicaba tener un buen conocimiento y dominio de las TICs (Tecnologías de la información y Comunicación). Evidentemente, esto era un problema a futuro.

Marco de competencias digitales para toda Europa 

Años más tarde, en 2010, la Comisión Europea entendió que los retos de la sociedad del futuro requerían de un Marco de referencia común para toda Europa (DigComp), que se ha ido actualizando en 2016 (Digcomp 2.0), en 2017 (Digcomp 2.1) y 2022 (Digcomp 2.2), y que, por supuesto,  siguen teniendo relación con las llamadas competencias clave. De hecho, siento redundar…pero la clave es justo esa. ¿Y sabes por qué? Porque este marco de referencia va dirigido a la ciudadanía en su conjunto, pero se han ido desarrollado, paralelamente, a modo de complementación,  otros marcos de referencia donde se especifican  nuevas competencias digitales en función del destinatario: docentes, alumnos, consumidores, empleados de la administración …¡Sí! ¡Lo has leído bien!

Por lo tanto, ya no hay una sola competencia digital a valorar. Sino varias, con sus respectivos niveles de conocimiento, como ocurre cuando queremos certificar nuestro nivel de conocimiento de un idioma extranjero. Y esto no ha hecho más que empezar.



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